Decirte que algo no conviene no nos beneficia hoy. Por eso es la señal de confianza más útil que podemos darte.
Estos son tres casos donde el número no cierra, aunque el producto sea legítimo y el proveedor honesto.
| Señal | Qué pasa | Qué revisar |
|---|---|---|
| Costos ocultos | El costo real puede superar el catálogo entre 30% y 60% | Si tu margen aguanta ese aumento |
| Margen comprimido | Producto genérico con mucha competencia | Si tienes algo que te diferencie |
| Producto voluminoso | Exige flete marítimo y semanas de tránsito | Si tu capital puede esperar |
1. Costos ocultos de 30% a 60%
El precio de la cotización inicial casi nunca es el costo final.
Agente aduanal, flete, seguro, almacenaje y el margen de error en la fracción arancelaria suman. El costo real documentado puede superar el catálogo entre 30% y 60%.
Si tu margen ya es ajustado, el negocio deja de tener sentido antes del primer contenedor.
2. Margen ya comprimido
En algunas categorías ya compiten demasiados importadores. El ejemplo más citado: fundas de celular.
Importar algo "porque es barato en China" no es estrategia si veinte competidores ya venden lo mismo al mismo precio.
3. Capital inmovilizado
Un producto de bajo valor y mucho volumen casi siempre va por mar, no por aire.
Son semanas de tránsito con tu capital en un contenedor, antes de vender una sola pieza.
Si tu flujo de caja no aguanta esa espera, el volumen deja de ser ventaja.
Cuándo sí suele funcionar
- Tu margen aguanta un costo real 30% a 60% arriba del catálogo.
- Tu producto se diferencia: marca propia, especificación o empaque.
- Tu capital puede esperar el tránsito marítimo, o el volumen es compacto para ir por aire.